Divanes virtuales: crecen los servicios de psicoterapia en línea
Latpsi - En la Prensa
Patricia Ruvalcaba / Marzo 25, 2007 / El Milenio
Quién sabe si Freud se revolvería en su tumba o brincaría de gusto. Pero las nuevas herramientas informáticas están facilitando que cada vez más usuarios decidan tener una experiencia terapéutica en línea, lo que les da una sensación de mayor control en comparación con la relación tradicional cara a cara. Asimismo, cada vez más terapeutas están instalando un consultorio en la red.
“La principal ventaja de la psicoterapia en línea es que no está restringida por factores de espacio y tiempo, es más rápida e inmediata, y tiene un mayor alcance por lo mismo”, dice Luis Oblitas, psicoterapeuta con 30 años de experiencia clínica.
Además, la terapia en línea “se centra en la solución práctica del problema, y se basa en intervenciones psicológicas que tienen respaldo y evidencia”, agrega Oblitas, quien lleva siete años combinando este tipo de ejercicio con la consulta tradicional.
Un otro ejemplo de servicios en línea es Latpsi.com, un consultorio psicológico creado hace seis meses. La mayoría de los temas que atiende son problemas de pareja y familia, trastornos de ansiedad, depresión y estrés, conductas adictivas y problemas de violencia. El sitio no atiende emergencias.
Oblitas y Latpsi.com forman parte de un fenómeno creciente, aunque aún no medido: la terapia en línea, que empezó hace una década en Estados Unidos mediante el uso del correo electrónico.
Diversificación
En los últimos dos años esos servicios se han diversificado gracias a las nuevas tecnologías, dice Timo Kojonen, psicólogo y director general de Latpsi.com.
La popularización de la videocámara y de la banda ancha --que permite el flujo de imágenes con buena calidad-- son los principales ingredientes del cambio, señala Kojonen.
Un número cada vez mayor de usuarios de Internet habituados a resolver muchas de sus preguntas en la intimidad que les brinda la red, sería otro factor.
Según Kojonen, “en un territorio ajeno (el consultorio), la gente siente todo tipo de timidez. En línea, tiene mucho más poder, mucho más control sobre la situación, y puede hablar más claramente”. Para quienes nunca han tenido una experiencia terapéutica, “hay menos barreras para probar la terapia”.
Latpsi.com atiende en español a gente de origen latino en todo el mundo mediante tres modalidades: recibir una llamada telefónica o una llamada de computadora a computadora por parte de un terapeuta, sostener con éste una videoconferencia, o bien tratar con él a través de correo electrónico.
Respecto a la técnica empleada en Latpsi, explica Kojonen, “Nosotros no buscamos el origen del problema, sino soluciones que puedas desarrollar paso a paso e implementar en tu vida hoy día. Buscamos soluciones partiendo de tus propios recursos. Cuáles son tus calidades y tus fuerzas, qué podemos construir con lo que ya tienes”.
“Nuestros clientes se dividen casi 50 y 50 por ciento en personas con problemas como ansiedad, depresión, soledad o miedo a eventos sociales, y quienes necesitan ayuda porque están enfrentando un cambio de vida en el extranjero”, dice Kojonen, un psicólogo finlandés que ha vivido los últimos diez años en países latinoamericanos, donde se ha especializado en problemas relativos a residencia en el extranjero y choque cultural.
Otro rasgo de la terapia en línea es que acorta distancias. “Yo tengo clientes en Australia”. Parte de la clientela de Kojonen son latinos quienes, característicamente, emigran a países desarrollados, donde los servicios terapéuticos son más caros y además hay barreras idiomáticas.
Aunque la cultura latina está menos familiarizada con la experiencia terapéutica que la finlandesa, Kojonen confía en que los latinos usen cada vez más este recurso. “Para nosotros eso no es una desventaja. Por el contrario, es un campo sin explotar”, dice.
Paradigmas
¿La terapia en línea modifica algún paradigma teórico? No, dice Oblitas, también autor de Psicología de la salud y calidad de vida (México, 2004), entre una decena de libros.
“Lo que cambia es el canal de comunicación, más no el mensaje. Por ejemplo, si a un paciente le dejo como tarea que realice una autobiografía o que practique meditación, no cambia mucho que se lo diga en línea o de forma verbal, ya que si la persona está motivada al cambio, el mensaje igual podrá ser de efectivo, independientemente del canal de comunicación”.
Sobre el futuro de la terapia en línea, Oblitas dice: “Definitivamente va en aumento, lo he visto en mi práctica profesional, y por comunicación con otros colegas; cada vez se le ve como una alternativa que va posicionando. Considero que muy pronto será una forma de ayuda profesional más utilizada por parte del usuario y por los psicólogos”.
Sin embargo, la Asociación Internacional para la Salud Mental en Línea (ISMHO, por sus siglas en inglés), con más de 200 miembros, afirma que tanto para ofrecer servicios psicológicos en línea como para recibirlos, se requieren ciertas habilidades, como manejo de herramientas informáticas o capacidad para expresarse eficazmente por escrito.
En otro sentido, Kojonen advierte: “Internet está lleno de oferta, y la mitad es basura”, por lo que los usuarios deben verificar la formación y experiencia de los psicólogos que ofrecen allí sus servicios antes de contratarlos.